Para darse cuenta del nivel al que ha llegado el nacionalismo catalán, pondré una cita (no de las más extremas) sacada del blog:
En el cas de Catalunya i Espanya, només una de les parts és demòcrata, la catalana. L’altra és totalitària, arrogant i despòtica, i això complica les coses.
En el caso de Cataluña y España, sólo una de las partes es democrática, la catalana. La otra es totalitaria, arrogante y despótica, y eso complica las cosas.
Víctor AlexandreEste tipo de afirmaciones se incluye dentro de una mentalidad muy extendida entre los nacionalistas, y es que, según ellos, los catalanes son más guapos, más altos, más listos y, en definitiva, mejores. No estamos hablando de marginados extremistas, estamos hablando de grupos centrales de la sociedad, medios de comunicación muy extendidos y partidos que están/han estado en el gobierno catalán. Quizás algún día haga una entrada sobre este asunto, cuando tenga ganas.
Pero aquí, lo que quería señalar, es que ese tipo de afirmaciones no recibe ningún tipo de contestación en Cataluña. Los nacionalistas pueden decir las mayores barbaridades sin que a nadie se le mueva un pelo. Quizás se oiga aquí y allí que «se ha pasado un poco» y levanten un dedo, como se haría con un niño que se ha comido el chocolate que había guardado en el cajón. Pero nadie analiza lo que dicen como las barbaridades que son y señala el daño que están haciendo, desgastando la convivencia en pos de un ideal, sin que importen las víctimas que se puedan quedar por el camino, ahora o en el futuro.
Voces en el desierto como la de Candide, el autor del blog, son muy apreciadas, precisamente por eso, por su rareza. Candide no es de derechas, algo que hace legibles sus textos y los mantiene bastante equilibrados. No es español, algo que creo que le daba una claridad que a nosotros nos falta. Ni siquiera estaba en contra de la independencia de Cataluña. En fin, que se le echará de menos.



